Nuestro origen

Las Carmelitas Samaritanas del Corazón de Jesús empezamos a existir en la Iglesia «oficialmente» en junio del año 2012, pero nuestro itinerario carismático comenzó el 16 de junio de 2001, cuando comprendimos y acogimos la llamada de vivir sólo para el Corazón de Jesús. Nuestra vocación es el Corazón de Cristo.

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Te damos la bienvenida

Desde el corazón querríamos acoger y estrechar a todos, y así lo hacemos desde Jesús y desde nuestra intimidad cotidiana con Él: abrazar y abarcar el mundo entero.

Esta web sólo es una expresión más de ese amor y de ese deseo de entrega y acogida a todos y un testimonio de la Bondad y la Ternura de Dios: una primera toma de contacto de lo que un ser humano se encuentra cuando se acerca al Corazón de Cristo.

¡¡Dios nos ama con Corazón de Hombre!!

El Corazón de Jesús

Ama

Al hacerse Hombre, Dios ha querido «aprender» a amarnos con un corazón humano y a experimentar toda la vulnerabilidad de un corazón que ama. Ha querido experimentar que el amor ―si es verdadero― duele.

Consuela

Él sabe lo que es necesitar compañía, comprensión, afecto… y por eso, al tener Corazón humano, se brinda a consolarnos, confortarnos e intimar con cada uno de nosotros.

Espera

Espera porque nos invita a su intimidad y nunca nos obliga a nada. El amor es libre y gratuíto y sus respuestas han de ser libres y gratuítas. Por eso, Él espera sin cansarse a que tú le respondas y le admitas en tu vida.

Siente

Él es sumamente sensible y delicado en sus sentimientos. Tiene un Corazón verdaderamente humano y es muy consolador saber que El conoce mis sentimientos, que no es un leño insensible y conoce el gozo y el dolor.

«Identificar mi alma con todos los sentimientos de vuestra alma,
sumergirme en Vos, ser invadida por Vos, ser sustituida por Vos
para que mi vida sea solamente una irradiación de vuestra Vida.
Venid a mí como Adorador, como Reparador y como Salvador»
 
―Santa Isabel de la Trinidad

Somos monjas…

Somos monjas; formamos parte de aquel grupo numeroso de hombres y mujeres que profesan los consejos evangélicos y de quienes el Concilio Vaticano II dice en la Lumen Gentium:

«Ni piense nadie que los religiosos, por su consagración, se hacen extraños a la humanidad o inútiles para la ciudad terrena.
Porque aunque en algunos casos no ayuden directamente a sus contemporáneos, los tienen, sin embargo, presentes, de un modo más profundo en las entrañas de Cristo
…»

Estas últimas palabras son las que mejor definen nuestra misión: tener presentes a todos «en las entrañas de Cristo» y vivir la vida desde Él. Nuestra vocación específica como Congregación Religiosa es todo lo que toca y tiene que ver con su Corazón, con «las Entrañas de Cristo».

Nuestro testimonio como hermanas…

Valoro todo aquello que han vivido mis mayores, y de lo que siempre hay que partir por lo que nos enseña y a lo que hay que dar continuidad en lo que tenga de esencial, pero en su justa medida. Sabiendo también que el Espíritu Santo puede soplar donde quiere para que vivamos el HOY con todo lo que pueda aportarnos. El «vino nuevo» hay que ponerlo en «odres nuevos».
Madre Pilar María
hermana Pilar

Dios, nos ha querido llenar sólo Él, para de esa manera, poder darlo a los demás… pues nadie da lo que no tiene. Y sólo teniendo a Dios, puedes darle a conocer. Dios tiene sed… sed de amor… y necesita almas que le ayuden, que le acompañen, que estén con Él, en definitiva: que le amen desde su pobreza, desde su miseria… ¡Él, cuenta con ello! Y aún así, nos espera...
Hermana Bernadette

Detrás de cada peregrino, huésped, grupo que acogemos… hay horas de oración intercediendo por ellos y confiamos -porque esta es su Obra- en que es Jesús quien los atrae y se sirve de nosotras para que les llevemos a la verdadera “posada samaritana”: su propio Corazón. Él me concede la gracia inmensa de ver la sed de cada persona con la que me cruzo y de dar de beber en ellas a Jesús.
Hermana Cristina
hermana Cristina

Son muchos los que piden «ver» a las monjas, pero en el fondo lo que piden ―sin saberlo― es «ver a Jesús». Quieren ver a ese Jesús vivo y resucitado que les predicamos hecho vida en nosotras. Y estamos llamadas a mostrarselo y saciar su sed en esos hermanos nuestros, que llegan a nosotras sedientos de Él… ¡Gracias Señor, por poder acoger, trabajar y contemplar como Marta y María!
Hermana Esperanza

Jesús nos ha demostrado que tiene más confianza en nosotras que nosotras mismas. Nos quedamos sin nada, fuimos enviadas, y se abrió una brecha de bendición, primero para nosotras y luego al mundo a través de nosotras. Él conoce los tiempos que ― desde luego― no son los nuestros… Él sabe cuándo crecer, cuándo expandirse, cuándo reposar, cuándo llegar, cuándo continuar...
Hermana Carmen
hermana Carmen

Jesús nos ha llamado para ser sus manos, sus pies, su sonrisa, su voz… Para gritar fuerte que Dios nos ama con nuestra vida, con nuestra entrega, con nuestra alegría y también con nuestras palabras. Doy gracias a Dios por poder estar aquí con Él y con mis hermanas, y entregar mi vida siendo Samaritana de su Corazón, por poder ser para Él, agua, aceite y bálsamo.Gracias..
Hermana Verónica
hermana Verónica